¿Puede alguien ufanarse de ser siempre una buena persona? ¿Qué lado obscuro queda atrás mediante nuestra fachada de gente de bien? ¿Un hombre que juzgamos despreciable puede ser capaz de una acción heroica y desinteresada? Este ARTÍCULO de David Brooks para The New York Times retoma el caso del asesinato de 16 afganos por un soldado estadounidense, un sujeto respetado y amado por sorprendidos familiares y amigos. ¿Resulta fácil establecer una dicotomía no negociable entre bien y mal?
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